Son las 12 y media. Ya habrá empezado la huelga.
Ya empiezan las lupas sobre cada incidente con los piquetes y se perderá la discusión sobre el fondo de la cuestión.
Todavía habrá gente cavilando, y un asunto sustancial para determinar la decisión de algunos es si el gobierno podría rectificar o no. Me avergüenza escuchar a tertulianos argumentar sin pestañear que no puede rectificar porque no le dejan los especuladores financieros. Y en lugar de insultar a estos con santa indignación democrática, lo que hacen es decirles a los sindicatos que su esfuerzo es inutil. ¡Qué miseria frente a los únicos que están demostrando algo de dignidad en este panorama de crisis económica y moral!.
Ninguno los que especulan con el futuro de los sindicatos después de esta huelga se atreven a valorar cual sería el futuro se esos sindicatos si no la hubieran convocado. Quien dice que una huelga puede ser un paripé debe ser que no sabe el esfuerzo que supone convocarla y hacerla.
Ninguno de los que afirman la facilona frase de "había que haberla convocado antes" dicen con qué plataforma reivindicativa, contra quien y por qué. Porque a mi lo que más me descoloca es la derecha, que hace un año denunciaba a los sindicatos por no hacerle huelgas al gobierno (cuando incluso se habían aumentado derechos como la prestación de 400 euros finalizado el paro), y ahora que los sindicatos tienen encima las agresiones que el gobierno había jurado no hacer, no comprenden la movilización sindical.
He escuchado al presidente de la CEPIME decir que esta reforma laboral no sirve para crear empleo. Entonces ¿para qué sirve?. Había dos puntos en los que parecía haber consenso de todos los analistas hace un año: 1º.- Nuestro mercado laboral era excesívamente precarizado y 2º.- Es necesario buscar formas alternativas a la reducción de empleo cuando se produce una crisis de actividad.
Pues bien, la reforma va en dirección contraria y está ya actuando en la linea de agravar estos problemas.
No se sabe para que sirve pero desde luego es claro a quien sirve. Por eso ahora el PP no la quiere, por mucho que desgaste al gobierno (siendo esta su única obsesión).
En la campaña de desprestigio contra el movimiento obrero y sus dirigentes, se criminaliza la batalla por los servicios mínimos. Los servicios mínimos son una anulación del derecho de huelga de los trabajadores a los que se nombra para ellos. Por tanto deben ser realmente mínimos y ajustados a los servicios esenciales para la salud y seguridad de las personas. El tribunal Supremo viene dando la razón en esto a los sindicatos..... pero a toro pasado una y otra vez. El PP quiere seguir con el desacato a los tribunales.
Por último, nadie está recordando que esta huelga se enmarca en una jornada de movilizaciones convocada a nivel europeo. No perdamos la esperanza de que otra salida a la crisis es posible.
martes, 28 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario