¿Cómo se atendía a nuestros mayores hace 300, 600 años, o 20 siglos?.
Deberían morirse de hambre con la filosofía neoliberal, puesto que no habían “ahorrado” ni cotizado a Seguridad Social alguna.
Pero no sólo eran atendidos por sus descendientes, sino que eran considerados y respetados por lo que habían hecho en sus vidas.
En nuestros días, la sociedad capitalista propugna una ley de la selva que ni siquiera considera elementos de solidaridad presentes en sociedades animales.
Pero las luchas a favor de políticas sociales ha llevado a que esta module su dureza. Aparecen así cosas como las pensiones públicas o la Ley de dependencia.
Nosotros tenemos un sistema mixto en el cual las pensiones las pagan quienes están trabajando en ese momento, pero con una cuantía relacionada con lo que el pensionista cotizó.
El debate de fondo, es que se quieren cargar los restos de concepción solidaria que anima a nuestro sistema de pensiones. El financiero dice: cada uno tendrá lo que haya ahorrado y nada más (y mientras tanto, claro, yo guardo todo ese dinero)
La clave de tanta demagogia y falsos datos para justificar la urgencia de la reforma de las pensiones es ceder a esa ideología.
Cada campaña de desprestigio de las pensiones públicas se ha saldado con el fracaso de quienes pronosticaban su insolvencia, pero no importaba. Ya se llevaban el bocado de un nuevo número de incautos apuntándose a planes de pensiones privados, con bajas rentabilidades reales y mayor peligro de quiebras.
No tienen más que montarse un par de crisis más y se lo llevarán todo.
martes, 1 de febrero de 2011
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